Esta semana Víctor Hugo cumplió con su trabajo de mascota del gobierno durante sus emisiones radiales, esta vez desde París.
Como siempre con sensibilidad por los problemas de la sociedad (aún desde el otro lado del Atlántico), sacó a relucir la cuestión del INDEK defendiendo lo indefendible en cuanto a la validez de las cifras del organismo.
Su clásico rol protagónico de hombre horrorizado y espantado por las calamidades que sufre este gobierno (al cual figura como un gatito inofensivo), dejó de lado todos los cuestionamientos que se puedan hacer sobre los problemas estructurales de la economía Argentina.
La inflación que el año pasado estuvo en torno al 25% desintegra los salarios, la gente que no encuentra sentido a ahorrar el dinero lo gasta en bienes, eso se traduce en crecimiento exponencial del consumo y las importaciones que van achicando la brecha con el superávit comercial.
Esto descoloca al psicótico G. Moreno que no deja de tener brotes.
Por inercia a la situación inflacionaria las empresas deben aumentar sus tarifas, ojo no todas, Guillermito se encarga de ver a quién le aplica la cachiporra y a quien no según sus gustos y preferencias por tal o cual grupo empresarial.
Es así que las exportadoras de granos, las empresas de medicina prepaga, Direct Tv y las telefónicas realizan aumentos tarifarios sin cuestionamientos, mientras que otras como Techint, Shell y Cablevisión deben soportar extorsiones.
Hábilmente Víctor Hugo supo eludir la figura del psicótico G. Moreno e insistir con la del gatito indefenso.
Sin duda alguna se merece el premio universal a la creatividad y como dice la canción, Voyage! Voyage! Víctor Hugo!
(Víctor Hugo's Pop Art)

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