La negación de los funcionarios del gobierno a la inflación creciente que se produce en el país. Un clásico. Boudou aparece diciendo que el proceso inflacionario está controlado, que es estructural, que cuando surgen los problemas de precios, ellos se encargan de atenderlos. La realidad indica otra cosa.
Aunque el ministro de economía jura y perjura que la economía sigue creciendo, eso no es verdad en su totalidad ya que con un crecimiento a tasas chinas, el mismo se erosiona con una inflación de dos dígitos. Esto, sumado al déficit comercial que ya es una realidad en el país y al plus de los subsidios millonarios, el gasto en obra pública atendiendo al año eleccionario, produce un desfasaje en las cuentas públicas.
Se suma ahora una guerra santa contra todas las encuestadoras que no midan la inflación a satisfacción de Guillermo Moreno. Primero las intimaron a que adecuaran sus resultados a las truchas del INDEC. Al no conseguirlo, directamente quieren castigarlas con multas exorbitantes.
Pero esto no cambia la realidad porque la economía tiene reglas que no pueden ser avasalladas por funcionarios obsecuentes e incapaces y hay una sola verdad y es que, en general, Sudamérica está creciendo a tasas como nunca creció y Argentina no es la excepción. Uruguay, Perú, Chile, Colombia y Brasil crecen en los mismos porcentajes, pero hay una diferencia distintiva: ellos poseen una inflación de un dígito que no supera el 7%, mientras que nuestro país tiene una inflación de dos dígitos, ocupando el segundo puesto de mayor inflación después de Venezuela.
A pesar de todos estos antecedentes, el gobierno sigue en la tesitura de negar la inflación y mostrarnos el maravilloso mundo de Cristina.

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