La política económica de este gobierno tiene como única idiosincrasia fomentar y aplaudir el consumo.
Pero mientras el consumo crece formidablemente (avivado por la inflación y la baja capacidad de ahorro), nuestros recursos energéticos están en baja, es decir, más aires acondicionados, más autos pero menos producción de combustibles y falta de expansión e inversión en redes eléctricas. La fórmula de consumo infinito abastecido de recursos finitos lleva a un cóctel explosivo, por eso los cortes de luz y las largas filas en las estaciones de servicio.
El Gobierno aplaude cada coche y cada aire acondicionado que se vende pero no invierte en mayor producción de combustibles y pese a que subsidia a las empresas prestadoras de servicio eléctrico, no controla si hacen las inversiones pertinentes en el mejoramiento de las redes.
Desde el año 2005 ingenieros y expertos vienen pronosticando los problemas energéticos del país, obviamente fueron tildados de agoreros y mentirosos.
En diez años se sumaron 3,4 millones de autos y la producción de gasoil cayó el 15%.
Las redes eléctricas son anticuadas mientras la construcción y la venta de electrodomésticos crecieron el 10% en el 2010.
Los más absurdo: hace unos meses el ministro De Vido aseguró que durante el verano no se registrarían cortes energéticos y terminó casándose en penumbras!

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