Este gobierno tiene una lógica sectaria en la cual ponen en el corral todo aquello que sume a su proyecto sin importar el lugar del que viene o a quién se lo quitan. Esta tarea era encabezada por el difunto Néstor y por algunas de las ovejitas de su rebaño son Moyano, Pedraza y su peón Favale.
Pedraza es un hombre que lleva décadas encumbrado en el sindicalismo y que siempre tuvo buen olfato para los negocios. Con este gobierno conoció grandes beneficios (más de los que tuvo en sus años menemistas y Duhaldistas) en forma de subsidios del gobierno y reparto patronal de los mismos.
Pero no es fácil ser un ‘’síndico de negocios’’ si no se puede proteger la quintita de aquellos ‘’comunistas molestos’’, por eso mismo cuentan con sus propias patotas, los barras: hombres formados profesionalmente para el apriete que ha pasado a ser uno de los pilares sobre los que se apoya este modelo K (recordemos su rol fundamental en la última feria del libro y en el INDEK intimidando en las protestas de los viejos empleados, siempre bajo órdenes de G. Moreno).
Fue en ese contexto que comenzó la protesta del P.O. hace unas semanas, y que nos conmocionó con la muerte de Mariano Ferreyra. Luego apareció el intento de despegarse del muerto por parte del gobierno culpando a Duhalde mediante una tergiversación mediocre por parte de 678.
A causa de las prácticas, formas y estilo patoteril, tuvieron que tragarse su propio veneno. Néstor, inagotable, se llevó la peor parte.

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