Mientras que el líder de la CGT paseaba en París por shoppings de lujo, se hicieron allanamientos y pericias en la Obra Social de Choferes de Camioneros (Oschoca), liderada por Liliana Zulet, esposa del gremialista.
Los resultados fueron los esperados: medicamentos apócrifos para tratamientos oncológicos de Erbitux de 50 y 100 mililitros.
El negocio era muy simple, Oschoca hacía pedidos de medicamentos truchos a la droguería Urbana, luego se presentaban sus respectivos troqueles a la Administracion de Programas Especiales (APE), y se cobraba un subsidio de 400 mil pesos en una genuina estafa al Estado. Más grave aún si se llegara a comprobar que esos medicamentos de dudosa procedencia fueron efectivamente suministrados a pacientes.
Marcos Hendler, titular de la droguería Urbana, fue interceptado en un escucha telefónica desde su droguería, pidiendo proveer a Oschoca de troqueles, y de este modo participar de ganancias por los subsidios de la APE.
Recordemos que Hendler no está imputado solo en esta causa, encontramos en la llamada ‘’mafia de los medicamentos’’ a otros imputados: Néstor Lorenzo, dueño de la Droguería San Javier, que hacía negocios con la droguería de Hendler y la vez con Sanford Salud que pertenecía al asesinado Sebastián Forza.
También tuvo relación con Juan José Zanola, titular de la obra social de los bancarios y Héctor Capaccioli, titular de la Superintendencia de Servicios de la Salud , ambos procesados por la administración fraudulenta de subsidios bajo la misma trama de falsificación de medicamentos.
No olvidemos que tanto Hendler como Lorenzo fueron aportantes y Héctor Capaccioli ex recaudador de la campaña de Cristina Kirchner en 2007. Salado…

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